ALIMENTACIÓN
EN FIBROMIALGIA
PRESENTACIÓN
Elaborar una guía de consulta sobre la
nutrición en Fibromialgia no es fácil. Son pocos los estudios
que existen al respecto y la mayoría de escritos que se hacen
eco de esta dolencia están inevitablemente relacionados con
trastornos psicológicos como la depresión. Obviamente, los
estados depresivos pueden acompañar –y de hecho así suele
ocurrir– a los trastornos fibromiálgicos; pero cabría
descifrar, en primer lugar, si son causa o consecuencia de los
mismos. Existen, como ya muchos sabrán, alimentos que pueden
ayudar a superar un estado depresivo y algunos de ellos son
analizados en las siguientes páginas; más difícil resulta
encontrar nutrientes que intervengan en el proceso y desarrollo
del dolor.
Pese a las
dificultades halladas, creo que el siguiente escrito puede
servir para recordar las bases de una alimentación adecuada,
tan importante en el padecimiento de una enfermedad crónica. Y,
sobre todo, puede inducir a la reflexión porque paralelamente a
la lectura se puede hacer un repaso mental de los hábitos
incorrectos que la fuerza de la costumbre nos ha llevado a creer
como adecuados. Un consejo: anótalos en un papel a medida que
te vengan a la mente y proponte corregirlos. No de la noche a la
mañana, por supuesto, porque eso sería ir directos al fracaso.
Planifica un cambio cada semana hasta dejar de lado,
paulatinamente y sin que suponga un sobreesfuerzo, todos y cada
uno de los hábitos que pudieran contribuir a un peor estado de
salud.
Debo advertir
que los consejos que aquí se detallan no reportarán los mismos
beneficios a todos. No existe el alimento milagroso capaz de
curar la Fibromialgia, como tampoco existe el fármaco
prodigioso que pueda lograrlo. Es fundamental que, partiendo de
lo que aquí se explica, cada uno aplique su experiencia.
Me gustaría,
finalmente, recordar la necesidad de mantener una actitud
positiva y perseverante. Uno de los riesgos de padecer una
enfermedad crónica, además de las posibles complicaciones de
la misma, es el acostumbrarse a ella. En este caso,
acostumbrarse a tener el dolor como compañero perpetuo. Pero es
preciso huir del conformismo. Teniendo en cuenta el tipo de
enfermedad de la que hablamos (de la que se sabe aún muy poco y
para la que no existen tratamientos específicos), conseguir una
mejoría, por pequeña que sea, supone un gran avance.
Alimentarse adecuadamente puede contribuir a que esa mejoría se
produzca.
CHARO SIERRA
Periodista especializada en temas de Salud,
colaboradora de "Pronto" y de
"Todo Hospital" (Ed. Puntex)
INTRODUCCIÓN
La complejidad del ser humano, tanto psíquica
como bioquímica, hacen que no existan fórmulas magistrales
para resolver los problemas que plantea el sufrimiento o
malestar del hombre. ¿Origen psíquico o químico del malestar?
Podríamos encontrar defensores de ambas propuestas, pero lo
cierto es que en ambos lados hay que buscar la posible “solución”.
No podemos ignorar ninguno de los dos aspectos, hay que entender
qué le pasa o qué le ha pasado a una persona, dónde empezó
el malestar o si éste empezó por un desconocimiento de la química
del cuerpo y, con la mejor de las intenciones, sólo se consiguió
“perder fuerzas ”...
La Fibromialgia
es una enfermedad crónica que afecta mayoritariamente a
mujeres. El cansancio general, el dolor, el malestar, llegan a
afectar a todas las esferas de la vida cotidiana. Una de ellas,
la alimentación, se puede llegar a ver alterada de forma
importante, pudiendo incluso romperse el equilibrio biológico
del organismo.
Para que el
cuerpo sea capaz de mantener su homeostasis, su equilibrio, es
preciso aportarle de forma regular una serie de nutrientes a
partir de los alimentos. No hay ningún alimento (excepto la
leche materna para el bebé los primeros meses de vida) que sea
capaz por sí sólo de proporcionar todos los nutrientes
necesarios. Por lo tanto, va a ser a partir de la combinación y
proporción adecuada de los diferentes grupos de alimentos, de
donde vamos a obtener aquello que el organismo precisa.
Equilibrar la
alimentación desde un punto de vista global, sabiendo que no sólo
en la composición de los alimentos está su poder sino también
en la textura, olor, color, sabor, temperatura ... y suplementar
con aquellos nutrientes que hemos visto más afectados en el
proceso físico-emocional, serían la propuesta de alimentación
en alguien ansioso, deprimido, o básicamente dolorido ...,
dentro de un marco de escucha de la persona, no del paciente.
Dra. Mª. ISABEL BELTRÁN
MARGARIT
Médico Nutricionista de la Clínica Creu Blanca,
de Barcelona
LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA
ALIMENTACIÓN
”Que tu
alimento sea tu primer medicamento.” Lo dijo Hipócrates hace
24 siglos, y desde entonces muchos le han dado la razón.
Cualquier
persona que desee mejorar su salud debe preocuparse, en primer
lugar, por cuidar lo que come. A veces, casi por rutina, caemos
en hábitos alimentarios impropios que tienen una influencia
extrema en cómo nos sentimos. Comer demasiado, hacerlo
aceleradamente, ingerir poca cantidad o elegir alimentos
inadecuados tiene mucho que ver con nuestro estado de salud. Hoy
en día nadie duda de la relación causa/efecto entre alimentación
y cáncer o alimentación y salud cardiovascular. En concreto,
se sabe que la incidencia de determinados cánceres es mayor en
determinadas zonas y en determinados países, y en esa
circunstancia son determinantes algunos factores externos como
el clima, el desarrollo industrial de esa sociedad y los hábitos
alimentarios de la misma. No es descabellado pensar que el día
de mañana se descubra esa misma relación entre ciertos
alimentos y la aparición de este reumatismo crónico.
Es preciso
tener en cuenta, por otra parte, que los enfermos de
Fibromialgia, y debido a las peculiaridades de su dolencia,
pueden llegar a descuidar su alimentación. El tratamiento
prescrito, el haber de soportar minuto a minuto la sensación de
dolor y los problemas emocionales asociados son las causas de la
pérdida de apetito. A ello se unen el insomnio, el cansancio y
la depresión, que no hacen sino dificultar aún más el
autocuidado.
Es por ello que
el primer punto de esta guía merece ser el recordatorio de lo
que se entiende por una alimentación adecuada.
QUÉ DEBES COMER
GRUPOS DE
ALIMENTOS BÁSICOS
CEREALES Y
LEGUMBRES (arroz, maíz, pan, pastas alimenticias, etc
.).—Representan la fuente más importante de carbohidratos
complejos (almidones), fibras y proteínas de origen vegetal. Se
recomiendan de 3 a 6 raciones por día, proporcionan energía
“fácil”.
-
Consejo:
Sírvete una ración mayor de patatas, arroz o pastas en
lugar de alimentos que pueden contener más grasas; procura
no freír ni untar con mantequilla o acompañar con salsas
cremosas los alimentos que se incluyen en este grupo, ya que
añadirías una cantidad de grasas innecesarias.
VERDURAS Y
HORTALIZAS.—Son fuente importante de vitaminas, sales
minerales y fibras. Deberían tomarse entre 2 y 3 raciones al día.
-
Consejo:
Siempre que puedas, utilízalas para acompañar carnes o
pescados y no las frías en exceso, ya que absorben mucha
grasa.
FRUTAS.—Contienen
gran cantidad de vitaminas, minerales, fibras y azúcares. Se
recomiendan de 2 a 3 raciones diarias.
-
Consejo:
Si comiéndolas como postre notas mayores molestias
digestivas, úsalas como primer plato o como tentempié
entre comidas principales; evita las que estén verdes y
también las muy maduras.
LÁCTEOS:
Leche, queso, yogures, etc. (no se incluyen la mantequilla y la
nata).—Son ricos en calcio, magnesio y proteínas de buena
calidad. La dosis diaria ideal es de 2 raciones al día.
-
Consejo:
Si te cuesta asimilar las grasas presentes en los productos
“enteros”, decántate por los desnatados, que tienen la
misma cantidad de calcio.
CÁRNICOS
(carnes, huevos, pescado y aves).—Contienen proteínas, grasas
sobretodo saturadas (excepto el pescado) y minerales como el
hierro y el yodo.
-
Consejo:
Consume con moderación carne magra y, si lo haces, desecha
su grasa; come pescado por lo menos tres o cuatro veces a la
semana y, de ellos, al menos que una porción sea de pescado
azul como el salmón o la caballa; evita los fritos y cocínalos
asados o al vapor.
GRASAS Y AZÚCARES.—Aceite
de oliva, de girasol, de maíz, frutos secos (avellanas,
almendras, nueces, piñones, etc.), margarina y mantequilla,
nata, chocolate, galletas, pasteles, helados y azúcar. Los
aceites aportan ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados,
y los frutos secos fibras y proteínas de origen vegetal. Lo
ideal es tomar entre 2 y 3 raciones diarias (una cucharada
sopera de aceite o un puñado de frutos secos).
-
Consejo: Tómalos
con moderación.
RECOMENDACIONES SOBRE LOS
ALIMENTOS
•
Siempre que puedas utiliza alimentos frescos. Evita las comidas
preparadas y los platos precocinados.
• No consumas
demasiados alimentos de origen animal, porque pudieran
incrementar la posibilidad de manifestar una respuesta
inflamatoria.
• Toma las
verduras cocidas o hervidas. Aunque crudas tienen mayor poder
nutricional, son más difíciles de digerir.
• Consume más
pescado que carne. El pescado azul te aporta los llamados ácidos
esenciales Omega-3, sumamente necesarios para mantener un buen
estado de salud. El arenque, el atún, el salmón, la trucha y
la caballa son las variedades más ricas en estos ácidos.
• Decántate
por las carnes más melosas que, además, son más fácilmente
digeribles, y evita las muy correosas o con fibras duras.
• A la hora
de elegir alimentos, opta mejor por todos aquellos que puedan
cortarse sin cuchillo.
• Procura que
tus guisos sean simples. A la hora de elaborarlos no utilices
demasiados productos ni condimentos, ni formas de preparación
muy complejas.
• Bebe un
litro y medio de líquidos cada día (o dos litros en épocas de
calor), preferentemente agua. Es más recomendable hacerlo entre
horas y beber poca cantidad durante las comidas. Aunque el agua
no tiene calorías y por lo tanto no engorda, sí aumenta el
volumen del estómago y puede provocar ciertas molestias. La
medicación empleada para aliviar los síntomas de la
Fibromialgia puede ocasionar que la boca esté reseca, por eso
también es sumamente importante que cada diez o quince minutos
tomes pequeños sorbos de agua.
• Evita el
alcohol. En todo caso, toma alguna pequeña cantidad de mosto en
las comidas, que puede ayudar a incrementar el apetito.
• Reduce el
consumo de sal en tu mesa. En cantidades excesivas provoca edema
e hinchazón, que se incluirían a las ya largas molestias típicas
de este reumatismo crónico. Limita igualmente el consumo de
comidas procesadas, ya que son muy ricas en sodio. Las carnes de
lata, las sopas de sobre, los tomates y vegetales enlatados y
las patatas chips, son otros ejemplos de productos con alto
contenido en sodio.
TUS COMIDAS
Siguiendo la máxima
“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena
como un mendigo”, te recomendamos lo siguiente para
las tres comidas principales:
DESAYUNO:
Huye del desayuno rápido y demasiado frugal. La primera comida
del día debe contener entre el 20 y el 25% de las calorías
totales diarias. Puedes comenzar con un vaso de zumo natural y
una pequeña cantidad de cereales integrales, y continuar con un
vaso de leche (con algo de café, té o cereales para disolver)
acompañado de una tostada con aceite de oliva. Una ingesta que
incluya los ingredientes básicos te asegurará poder hacer
frente a tus tareas físicas e intelectuales. Algunas personas
aseguran sentir gran bienestar si desayunan varias de fruta
fresca seguidas de un tazón de leche.
COMIDA:
Platos nutritivos y bajos en grasa es la base de una comida
equilibrada. Pero debes asegurarte que contienen los
carbohidratos (pan, pastas, arroz, legumbres, etc.) suficientes
para obtener la energía necesaria. Un plato de pasta o de
verduras, seguido de una pieza de carne magra, puede ser la opción.
Prepara la comida en casa y evita los platos precocinados.
CENA:
Reserva las ensaladas (la lechuga ayuda a combatir el insomnio)
y el pescado para este momento del día. La cena debe ser
comedida y no copiosa para asegurar el descanso nocturno. No
tomes alimentos grasos ni condimentados porque te provocarán
molestias en el estómago y te impedirán tener un sueño
reparador.
RADICALES LIBRES Y
ANTIOXIDANTES. CÓMO TE INFLUYEN
Las células de
nuestro organismo están en una constante actividad en la que
intervienen los llamados radicales libres y los antioxidantes.
Mientras que los primeros provocan la oxidación, envejecimiento
y destrucción temprana de los grupos celulares, los segundos
pueden conseguir neutralizar ese nefasto efecto. Es necesario
acordarse de estos últimos a la hora de escoger los alimentos
que ingerimos para no provocar un mayor deterioro del estado físico.
RADICALES
LIBRES
Nuestro propio
cuerpo los fabrica y, aunque en cantidades moderadas, tienen una
función positiva en el organismo, su exceso nos perjudica hasta
el punto de poder acelerar, junto con otros factores (genéticos...),
la aparición de determinados cánceres o patologías.
Ese exceso
viene originado, normalmente, por contaminantes externos. La
contaminación atmosférica, el humo del tabaco, los herbicidas,
los pesticidas o ciertas grasas (como las frituras) o alimentos
(como los productos ahumados y asados a la barbacoa) son algunos
de esos agentes contaminadores que acaban incrementando el nivel
de radicales libres de nuestro organismo.
ANTIOXIDANTES
La única
manera de contrarrestar el exceso de radicales libres es
recurriendo a ciertos nutrientes. Esos nutrientes (los llamados
antioxidantes) actúan liberando electrones en nuestra sangre,
que son captados por los radicales libres y, mediante reacciones
químicas determinadas, se convierten en moléculas estables.
Cuanto más alto es el nivel de antioxidantes presentes en
nuestro organismo, más tiempo estaremos protegidos del daño
oxidativo. En personas con neuropatías (inflamación dolorosa y
destrucción del nervio y de las terminaciones nerviosas) se han
encontrado niveles disminuidos de antioxidantes.
Antioxidantes
que te conviene tomar:
VITAMINA C. La
encontrarás en la fruta fresca, especialmente en los cítricos,
y sobre todo en las fresas, las cerezas, las ciruelas y las
zarzamoras. Los pimientos verdes, las verduras de hoja verde
oscura y la col roja son también buenas fuentes de esta
vitamina.
VITAMINA E. Está
presente en las avellanas, las nueces, los gérmenes, las
semillas y los aceites de pescado.
BETA-CAROTENO.
Las zanahorias, las frutas cítricas y los vegetales de hoja
verde oscura, son las principales fuentes de este importante
antioxidante.
SELENIO. Si
incluyes en tu dieta pescado, productos lácteos, frutos secos,
cebolla, ajo, tomate o brócoli, tendrás el aporte necesario de
este mineral. Su carencia provoca debilidad y –al parecer–
dolor muscular.
APORTE DE CALCIO Y MAGNESIO,BÁSICOS
EN FIBROMIALGIA
Hay que
intentar obtener el aporte necesario a través de los alimentos
naturales y, cuando no es posible porque el paciente no es capaz
de consumir las dosis recomendadas, es preciso recurrir a los
suplementos.
CALCIO. Una
baja concentración de calcio en sangre produce espasmos
musculares. La dosis diaria necesaria se garantiza tomando, como
mínimo, ½ litro de leche o derivados de ésta (2 vasos de
leche, dos o tres yogures o un trozo de queso y un yogur).
MAGNESIO. Ayuda
a los impulsos nerviosos y es muy importante para la contracción
muscular. Se ha comprobado que gran parte de los pacientes de
Fibromialgia tienen una deficiencia de este mineral. También se
sabe que su carencia produce apatía, debilidad, calambres y
estremecimientos musculares e interrupción en el proceso de
producción de energía del cuerpo. Come verduras de hoja verde,
cacao, nueces, mariscos, cereales integrales, germen de trigo,
legumbres o higos secos con frecuencia y tendrás asegurada esa
dosis.
NECESIDAD DE SUPLEMENTAR TU
DIETA
Una persona
adulta sana puede cubrir todos sus requerimientos de micro y
macronutrientes llevando una alimentación variada a base de
productos naturales. Sin embargo, en determinados casos –como
pudiera ser la Fibromialgia–, será preciso recurrir a los
suplementos alimenticios dado que se parte de una carencia
inicial. Pero no debes tomarlos por tu cuenta, sino a través de
tu médico. Es él quien debe determinar si, en tu caso, es
conveniente o no esa suplementación, así como concretar la
dosis y la duración de ese tratamiento.
-
Pero debes
saber que:
• Existen
ciertas evidencias de que la suplementación de magnesio
ayuda a superar el dolor muscular y los espasmos. Puede
provocar diarrea en algunas personas –lo cual sería muy
negativo en la dolencia que nos ocupa–, por lo que se debe
comenzar por una dosis pequeña e ir ampliándola
paulatinamente, a medida que se comprueba su correcta
asimilación.
• La
vitamina E pudiera también ser beneficiosa contra los
calambres y espasmos musculares.
• Algunos
estudios han concluido que en determinados casos se
experimenta alivio de la rigidez muscular tomando dos aminoácidos
conocidos, la Lisina y la Arginina.
ALIMENTOS Y ESTADO ANÍMICO
Los alimentos
que consumimos cada día pueden influir enormemente en nuestro
estado de ánimo, más aún cuando una dolencia que se alarga en
el tiempo amenaza con provocar ciertos desequilibrios.
Algunos de esos
alimentos son capaces de inducir al sueño, otros de provocar
mayor alegría, alucinaciones o incluso de aliviar el dolor. La
hoja de coca, las flores de opio (ambos obviamente), algunas
setas o la nuez moscada son ejemplos de esto último, aunque no
hay que olvidar que sus efectos secundarios no son tampoco desdeñables.
QUÉ ES EL
TRIPTÓFANO
Es un aminoácido
que el organismo utiliza para sintetizar serotonina, una
sustancia (o neurotransmisor) que cuando están las cantidades
adecuadas calma la mente, mejora el ánimo y ayuda a inducir el
sueño. En los pacientes depresivos –y entre muchos pacientes
de Fibromialgia–, los niveles de serotonina son más bajos de
lo que debiera, lo que pudiera explicar algunos de los
trastornos que padecen. En concreto, algunas investigaciones al
respecto alertan de la posibilidad de que esa carencia de
serotonina pudiera incrementar el dolor en pacientes que lo
padecen normalmente. Por eso se recomienda, en esos casos,
aumentar el consumo de triptófano.
-
Dónde
encontrarlo:
• Una
importante fuente de triptófano son los alimentos cárnicos
y algunas frutas (kiwi, plátano, frutos secos...). Una
forma fácil de aumentar el triptófano en sangre podría
ser incorporar siempre productos con azúcares y almidones
(hidratos de carbono) en todas las comidas, ya que ello
facilita la llegada más rápida del triptófano al cerebro.
Así se establece un mecanismo por el que se libera mayor
cantidad de serotonina y se promueve un estado mental de
mayor relajación.
• Los
huevos y el queso también
contienen grandes cantidades de triptófano, pero en muchos
casos sería necesario consumir gran cantidad de estos
alimentos para conseguir niveles normales de serotonina, lo
cual podría provocar riesgos añadidos para el organismo.
Lo dicho en
el párrafo anterior hace que muchos médicos y terapeutas
opten por recomendar los suplementos de triptófano.
LOS ACEITES
OMEGA-3
De ellos hemos
hablado en páginas anteriores, y es que su consumo es básico
para conseguir un adecuado estado de salud o una mejoría de una
determinada dolencia.
Distintos
estudios han relacionado el consumo de ácidos grasos
esenciales, y sobre todo el Omega-3, con la mejora del estado
cerebral, y han determinado que en los países en que se
consumen mayores cantidades de aceite de pescado tienen menos
tasas de depresión que en los países en los que este alimento
no se incluye en la dieta.
La presencia de
Omega-3 (presente en pescados como la caballa, el arenque, el atún,
el salmón, las sardinas o las anchoas) en la sangre también se
ha relacionado con mayor producción de serotonina, lo que podría
explicar la menor incidencia de los estados depresivos cuando se
incluyen estos aceites en la dieta.
Pero no sólo
eso, estos aceites son capaces de generar sustancias en el
organismo que pueden hacer mejorar considerablemente, incluso
casi desaparecer en algunos casos, los procesos inflamatorios.
EL AZÚCAR
NATURAL
Los niveles
bajos de azúcar en sangre se relacionan con irritabilidad,
debilidad muscular, temblores, dolores de cabeza, depresión y
cambios de humor. De ahí que muchas personas depresivas sientan
la necesidad de consumir productos dulces como los pasteles o
las galletas. Pero no son éstos los más adecuados porque sus
grasas y azúcares refinados no proporcionan energía y su
exceso puede provocar agresividad e hiperactividad.
Los azúcares
“buenos” se transforman en glucosa, que pasa a la sangre y
es transportada a músculos,
órganos y células, aunque tampoco debe abusarse de ellos.
Los azúcares
presentes en la fruta (fructosa o glucosa) sí son recomendables
con moderación porque son hidratos de carbono y constituyen una
fuente excelente y rápida de energía.
La miel, la
leche (lactosa) y las verduras dulces como la zanahoria y la
remolacha también contienen azúcares beneficiosos.
EL CASO DEL
CHOCOLATE
Al parecer, el
chocolate aumenta los niveles de serotonina (se le conoce como
el antidepresivo natural) y de endorfinas en el cerebro, y por
ello puede provocar cierta sensación de bienestar. Eso hace que
muchas personas recurran a él como estimulante para aumentar
los niveles de energía. No puede considerarse un mal alimento
porque tiene poder nutritivo: el chocolate amargo es una buena
fuente de hierro y magnesio y todos los tipos de chocolate
contienen potasio.
Pero hay que tener en cuenta que todos
ellos son, también, muy ricos en grasas y que tienen compuestos
que actúan como estimulantes. Este último detalle puede
ocasionar que, en personas especialmente sensibles, se
desencadenen reacciones adversas como ocurre en aquellos que
suelen padecer migrañas. Es un claro ejemplo de que, a la hora
de consumir este producto, cada uno debe remitirse a sus
experiencias previas con él y, por supuesto, no caer en el
exceso.
EL RIESGO DE LOS ADITIVOS
Los aditivos
son sustancias químicas que se agregan a los alimentos durante
su proceso de elaboración. Entre sus objetivos se encuentran
evitar que aquéllos se echen a perder en un plazo corto de
tiempo y mejorar su apariencia, color o sabor. Así, existen los
colorantes, los conservantes, los antioxidantes, los emulgentes,
los edulcorantes artificiales y los potenciadores del sabor.
Aunque hoy en día
se consideran necesarios e inevitables, muchos expertos y
estudiosos del tema aseguran que pueden tener efectos tóxicos
importantes hasta el punto, incluso, de contribuir –algunos de
ellos– al desarrollo de ciertos tumores.
Nocivos o no,
lo cierto es que llegamos a tomar grandes cantidades de esas
sustancias. Por eso:
-
• Lee las
etiquetas de todos los productos que consumas y elige aquéllos
que tengan menos aditivos.
• Cuanto
“más natural” sea el sabor de un alimento, menos
aditivos lleva. Aprende a apreciarlo así.
• Rechaza
los productos que contengan varios aditivos del mismo tipo
innecesariamente.
• No
consumas alimentos con colores muy llamativos o muy
intensos. Son los que contienen mayor cantidad de
colorantes.
QUÉ APORTAN LOS PRODUCTOS
BIOLÓGICOS
En los primeros
apartados de esta guía te recomendábamos tomar cuantos más
alimentos naturales mejor. Y es que, cuando el organismo debe
batallar contra una dolencia crónica, es importante que no se
le añadan sustancias químicas evitables.
Los cultivos
biológicos también reciben el nombre de ecológicos u orgánicos
y se caracterizan porque no utilizan productos químicos como
las hormonas, los medicamentos o los plaguicidas. Emplean, únicamente,
fertilizantes como el estiércol o el abono verde.
El hecho de no
forzar químicamente el crecimiento de esos productos hace que
podamos encontrar en ellos mayor cantidad de macronutrientes
(proteínas, glúcidos y grasas) y micronutrientes (vitaminas y
minerales). Su valor nutritivo es. por tanto, más alto.
Uno de los
grandes inconvenientes de estos alimentos es que su precio es
bastante más elevado que los que han sido cultivados mediante
sistemas tradicionales.
QUÉ COMER EN CASO DE...
BROTE AGUDO
DE DOLOR
En caso de
levantarte algún día con un dolor especialmente intenso y un
cansancio extremo, debes optar por comer de manera diferente al
resto de días. En esas ocasiones debes optar por:
-
• Seguir
una dieta blanda.
• Escoger
alimentos con los que poder conseguir mayor valor nutritivo,
consumiendo poca cantidad. Incorpora, por ejemplo, pollo o
yema de huevo a un puré de verduras tibio.
• Comer
pequeñas cantidades varias veces en el día, es mejor que
pocas comidas muy abundantes.
• Beber 1
litro y medio de agua, como mínimo habitualmente.
VÓMITOS
Muchas de las
recomendaciones citadas más arriba pueden servir también para
el caso de que aparezcan los vómitos. Si éstos son poco
copiosos o esporádicos:
-
• Sigue
una dieta a base de papillas, puré y yogur blanco
desnatado.
• Bebe
zumos naturales de frutas no ácidas sin añadir azúcar e
infusiones.
• Toma
cantidades pequeñas y frecuentes, cada 30 ó 60 minutos.
Si los vómitos
son abundantes y continuados, suprime la ingesta oral y acude a
tu médico.
CONSEJOS EN LA MESA
Nos parece
adecuado recordarte también algunos consejos que debes tener en
cuenta a la hora de sentarte a la mesa, y que hacen referencia
al ambiente más adecuado que debe acompañar ese momento:
-
• Tómate
tu tiempo para comer.
No lo hagas de manera acelerada ni estés pendiente del
reloj. Un truco para comer más lentamente es no coger nada
con el tenedor o la cuchara hasta que no hayas tragado el
bocado anterior.
• Mastica
despacio cada bocado, hazlo por lo menos quince o veinte
veces. Eso facilita la digestión y disminuye el riesgo de
sentir molestias digestivas.
• Come en
un ambiente relajado. Numerosos estudios han demostrado que
comer en un ambiente ruidoso incita a comer más deprisa. De
hecho, es uno de los trucos que utilizan muchos
establecimientos de comida rápida para asegurar la mayor
rotación de las mesas, es decir para que el cliente no la
ocupe durante demasiado tiempo. Ni que decir tiene que comer
aceleradamente provoca problemas gástricos como digestiones
lentas, acidez de estómago y reflujo gastroesofágico. Para
evitarlo, elude los lugares muy frecuentados y ruidosos y,
si comes en casa, pon música relajante mientras lo haces en
lugar de ver la televisión. Tampoco es conveniente que leas
mientras comes, sobre todo si se trata de una novela de
intriga o su argumento es excesivamente emocionante, porque
acabarás comiendo más deprisa y masticando menos los
alimentos.
• Evita
comer con ansiedad. Aparecerán más problemas digestivos,
que se sumarán al malestar físico propio de la enfermedad.
• Cuando
comas, intenta olvidar tus problemas. Alimentarse es
sumamente importante como para hacerlo sin que nada
interfiera en ello.
OTROS DATOS Y CONSEJOS DE
INTERÉS
Es importante
que lleves un control de tu estado físico y psíquico. Anota en
una libreta, a modo de diario, qué has consumido ese día,
destacando los alimentos que hayas introducido por primera vez
en tu dieta, y cómo has pasado la jornada. Quizás eso te
permita en un
plazo medio de tiempo, averiguar el efecto que determinados
productos tienen sobre tu organismo. Lógicamente, no debes
obviar las demás circunstancias y situaciones que hayan
acontecido en ese tiempo y que pudieran también haber influido
en los cambios habidos.
Ten en cuenta
que los alimentos ricos en carbohidratos (pan, pasta, fruta y
patatas) son el grupo de alimentos que proporcionan la mayor
energía. Inclúyelos en tu comida y reducirás la sensación de
cansancio por las tardes.
Una limonada o
un zumo de naranja puede estimular el apetito. Tómate un vaso
pequeño antes de las comidas si lo necesitas.
Una de las
posibles consecuencias de los fármacos para aliviar el dolor es
el estreñimiento. Para contrarrestar ese efecto negativo, toma
ciruelas (si las tomas en ayunas te ayudarán a evacuar; también
un vaso de agua caliente o fría, nada más levantarte, ayudará
a regular el movimiento de tus intestinos), frutas frescas,
vegetales o salvado. De éste último no debes abusar ni tomarlo
durante demasiados días. El queso y el chocolate también
pueden favorecer el estreñimiento.
Descansa tras
las comidas en algún sitio confortable pero no en la cama. Así
darás tiempo a tu organismo a asimilar los nutrientes y a
generar la energía suficiente. Sin embargo, no debes caer en el
sedentarismo porque entonces cualquier pequeño ejercicio te
supondrá un gran esfuerzo, y provocará además que tus músculos
se vayan atrofiando y haya, incluso, pérdida de masa muscular.
Deja períodos
de descanso entre las actividades que realices durante una
jornada. Prográmalas de tal modo que puedas realizarlas por
fases, en períodos cortos.
ALGUNOS REMEDIOS NATURALES
Te detallamos a
continuación algunos remedios que pueden ayudarte a combatir el
dolor y la rigidez articular. No existen demasiadas evidencias
científicas de sus beneficios y debe ser tu propia
experimentación la que te muestre si pueden o no hacerte sentir
mejoría. Las primeras veces tómalas con precaución y espera a
comprobar las reacciones antes de realizar la segunda toma. En
caso de duda, consúltalo con un herborista experimentado y
sigue al pie de la letra sus recomendaciones.
-
• Infusión
de Albahaca. Esta planta es un tranquilizante natural y
puede aliviar el dolor y los espasmos musculares. No lo
tomes si estás embarazada.
• Toma
una taza de agua caliente en la que habrás vertido una
cucharada de miel.
• Infusión
de Agracejo. Hierve durante unos 20 minutos una cucharadita
de la corteza pulverizada de esta planta medicinal en dos
tazas de agua. Déjala enfriar antes de tomarla. Su gusto es
muy amargo, por lo que deberás endulzar la infusión con
miel. Debe usarse en pequeñas dosis y mejor con supervisión
médica o terapéutica. Tomado en grandes cantidades tiene
efectos muy negativos.
• Decocción
de corteza de Viburno. Es relajante y antiespasmódico.
• Jalea
Real. Puede ayudar a disminuir los síntomas.
•
Remedios de Aromaterapia. Echa 3 ó 4 gotas de aceite
esencial de lavanda en el agua del baño. Alivia el dolor y
reduce la inflamación.
• Los
aceites de pimienta negra, eucalipto, mejorana y benjuí,
mejoran la circulación en la zona dañada. Aplícalos
mediante un masaje suave, echando unas gotas en una crema
base.
-
| DESAYUNO: |
Batido de frutas con yogur.
Bocadillo (unos 60 grs. de pan) de queso y
miel.
|
| COMIDA: |
Pasta con salsa ligera.
Pescado al vapor con guarnición de verduras
a la brasa.
Fruta fresca
|
| MERIENDA: |
Leche semidesnatada o yogur
con cereales
o frutos secos.
|
| CENA: |
Puré de verduras.
Tortilla francesa con un poco de pan con
tomate (2 rebanadas medianas).
Fruta no ácida.
|
| Antes de dormir: |
Leche semidesnatada y “2-3
galletas tipo María”.
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