GUÍA DE
ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN FIBROMIALGIA
INTRODUCCIÓN
El nacimiento de esta II Guía de
Información, aporta un complemento informativo basado en los
aspectos psicológicos que rodean a la Fibromialgia de forma
genérica. El deseo de estar sano es común a todas las
personas. el padecer este reumatismo crónico, o cualquier otra
enfermedad, no es una cuestión de mala suerte, o el resultado
del azar, sino el conjunto de una serie de factores que
deterioran la salud, y de los cuales poco a poco seguiremos
obteniendo un mayor conocimiento.
Desde AFIBROM somos muy conscientes de la
necesidad de trabajar para la valoración integral del paciente,
poniendo todo nuestro empeño en facilitar a los enfermos y
familiares elementos positivos para el manejo de su enfermedad,
y así hacer posible una mejoría en su calidad de vida.
La participación activa del paciente, en
busca de soluciones hace que las asociaciones seamos recursos
valiosos, pero hay que tener claro, que es fundamental mantener
un ambiente de cordialidad y colaboración con el ámbito
sanitario, que será siempre el que tenga que tratar los
aspectos individuales en cada caso.
Esta publicación no hubiera sido posible sin
el excelente trabajo realizado por su autora, la psicóloga
clínica Alejandra Carmona, y desde luego sin el apoyo de la
Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la Comunidad de
Madrid, que ha sido fundamental. Al igual que la contribución
altruista y generosa de la personas que de una forma u otra,
participaron con gran ilusión y profesionalidad en el Festival
de Variedades organizado por Viajes Ayantur y AFIBROM, con
motivo de nuestro 2º Aniversario.
Para que engañarnos las introducciones son
necesarias, pero a veces un poco pesadas, así que os dejamos
que disfrutéis de esta Guía, y en este momento, no ponemos un
"punto final" sino un "punto y seguido", que
nos permita continuar trabajando en otros proyectos, que con
vuestros apoyos y colaboraciones verán muy pronto la luz.
Teresa Martín de los Reyes
Presidenta AFIBROM
Guía de Aspectos
Psicológicos en Fibromialgia
Alejandra Carmona Franco
Psicóloga Clínica
POR QUÉ UNA GUÍA DE ASPECTOS
PSICOLÓGICOS
Porque el ser humano es una persona que
piensa, actúa y siente, no es solo un cuerpo físico. Funciona
de una forma compleja donde intervienen todos los aspectos que
rodean a la persona como la familia, el trabajo, los amigos, el
ambiente, la situación física, el estado de ánimo y los
pensamientos.
No se puede entender y ayudar a una
persona enferma entendiendo únicamente su dolor, hay que
entender ese complejo mundo de relaciones para intentar mejorar
su padecimiento y su calidad de vida.
Los aspectos psicológicos están presentes
en todo el mundo, pero en una situación de enfermedad son más
importantes porque pueden estar perjudicando el bienestar de la
persona.
Las relaciones que existen entre los aspectos
psicológicos y su síndrome fibromiálgico van desde la
necesidad de asumir su enfermedad y sus limitaciones, hasta su
estado de ánimo, pasando por la capacidad de afrontar las
situaciones problemáticas, el manejo de situaciones familiares,
sociales y laborales y, en general, su calidad de vida.
La fibromialgia no es un trastorno
psiquiátrico, es un síndrome reumatológico caracterizado
por dolor generalizado que se considera crónico. Esta
situación de dolor y cansancio mantenida en el tiempo, y con
cambios en la intensidad del dolor, puede provocar otros
problemas que afecten a su calidad de vida, a su estado de
ánimo, e incluso a su valía personal. Por este motivo son
importantes los aspectos psicológicos que engloban todo este
entramado. El motivo de esta guía es que aprenda a identificar
y trabajar sobre algunos componentes de su vida cotidiana con el
ánimo de mejorar su calidad de vida.
QUÉ ASPECTOS PSICOLÓGICOS HAY QUE
TENER PRESENTES
El hecho de tener una enfermedad
reumatológica no implica que esté exento de padecer otros
problemas. Los problemas psicológicos más comunes asociados a
la fibromialgia son la ansiedad y la depresión. Aunque aparecen
con mucha frecuencia, no se consideran un factor determinante de
la fibromialgia. Cuando la persona afectada de fibromialgia
tiene problemas de ansiedad o padece un estado depresivo, su
estado general se agrava. Es en este momento cuando debe
acudir a un médico especialista, el psiquiatra, para remediar
el problema cuanto antes.
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¿Qué es la ansiedad?. Es una
respuesta de su cuerpo ante situaciones problemáticas
que provoca síntomas de malestar e inquietud, pero esta
respuesta de ansiedad puede generalizarse a cualquier
situación, sea o no problemática. Son síntomas que
suelen agravar su condición dolorosa, ya que ante estos
procesos su cuerpo no está tan preparado para actuar y
adaptarse a las situaciones.
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| Figura 1 |
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¿Qué es la depresión?. Es
un estado de ánimo que hace que valore todas las
situaciones de forma negativa y pierda la capacidad de
lucha ante las circunstancias cotidianas. Este estado
perjudica su situación general y su adaptación a todo
lo que le rodea.
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Figura 2 |
Con ambos procesos se agravan los síntomas
principales de la fibromialgia, el dolor, el cansancio
generalizado y los problemas de sueño. Esto puede provocar la
entrada en un círculo donde los síntomas y el malestar van
aumentando y, en muchas ocasiones, puede verse disminuida su
capacidad de afrontar las circunstancias que le rodean.
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| Figura 3 |
Pero además de estos estados, la ansiedad y
la depresión, hay otros aspectos relacionados con el ámbito
psicológico que deben ser cuidados para que pueda conseguir la
calidad de vida que se merece. Estos componentes están
integrados en su vida cotidiana y también deben trabajarse.
QUÉ SE PUEDE HACER
La actuación de los servicios sanitarios.
Su médico de atención primaria es la figura más indicada para
coordinar lo que se debe hacer ante sus necesidades
asistenciales.
El médico puede mejor que nadie, darle
información sobre la fibromialgia y la relación que existe
entre ésta y cualquier otro malestar que padezca; puede darle
información y consejos sobre diferentes actuaciones para
mejorar su estado general de salud, como ejercicios físicos,
cambios posturales, control de alimentación o control del
sueño; el médico es la figura más indicada para llevar el
control de su medicación de forma global ya que conoce su
historia. Además, puede valorar la conveniencia de derivarle al
reumatólogo o a las unidades de dolor si necesita una
actuación puntual y específica ante una fase de dolor agudo; y
también derivarle a un psiquiatra si valora la necesidad de
tratar un estado ansioso o depresivo.
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| Figura 4 |
Su propia actuación. Si padece
fibromialgia puede hacer muchas cosas para mejorar su calidad de
vida y controlar mejor su padecimiento, y de esta forma paliar
las carencias que el estado actual de la sanidad aun no puede
cubrir. Los consejos que se presentan a continuación le apuntan
que aspectos de su vida cotidiana puede cuidar para no
perjudicar su situación de dolor, llevando una vida que le
permita disfrutar de lo que le rodea.
EL CAMINO PASO A PASO
1. CONOZCA SU DOLOR.
Entender la fibromialgia y asumir su
condición de enfermedad con las limitaciones que ésta supone,
le ayudará a no luchar contra fantasmas o intentar conseguir
algo que no es posible. Una postura de "no
aceptación" provoca con el tiempo mayor frustración. Debe
saber que es la fibromialgia, qué síntomas provoca, que
actuaciones le perjudican y cuáles pueden beneficiar su estado
general. Su médico de atención primaria, los especialistas y
las asociaciones de ayuda mutua pueden ofrecerle la información
que necesita.
Evalúe su dolor en el tiempo y equilibre
sus esfuerzos. Para ello es interesante que lleve durante un
tiempo un diario de dolor, donde indique las variaciones que
siente, el tipo de dolor que padece, ante que circunstancias se
agrava, que cosas hace que disminuya el dolor, etc. Esto le
permitirá ir sabiendo cómo debe actuar, cuando debe parar y
cuando debe cuidarse, que puede tomar o cuando puede esforzarse
más. Esta discriminación le permitirá aprender los cambios en
la intensidad de su dolor a lo largo del tiempo y en distintos
momentos, de forma que pueda conocer mejor su dolor y evitar
generalizar los momentos de gran intensidad.
Maneje su dolor conociendo cómo funciona
su cuerpo. Debe tener presente que su estado de dolor es
variable, pudiendo pasar de un dolor máximo a un dolor leve,
volver a subir o mantenerse durante un tiempo. Lo importante es
que sepa que el dolor que siente como máximo e incapacitante
termina pasando, y esto puede permitirle realizar sus
actividades y seguir adelante con sus objetivos.
Aprenda a cuidar de sí mismo procurando
un equilibrio entre esfuerzo y descanso. Cuando no pueda
más descanse, y después haga todo lo que pueda, aunque tenga
que esforzarse un poco. Manejarse con su dolor es un cambio
difícil, solitario y duro. Sin embargo es importante que piense
que puede ayudarse a sí mismo a conseguir una mejor calidad de
vida a pesar de su enfermedad.
2. CONTROLE SU
TIEMPO.
Adapte sus metas. Una vez conocida la
situación real debe comenzar a actuar para controlar el dolor,
adaptando su funcionamiento y sus metas de forma que sean
realistas a su condición física, mirando lo que puede y podrá
hacer, y no lo que solía hacer. Mirar hacia el pasado no va a
ayudarle a manejarse mejor en el presente, y hay muchas cosas
que puede seguir haciendo.
Establezca objetivos tanto a corto como a
largo plazo. Para afrontar su situación de forma óptima es
importante que organice sus objetivos, descomponiendo sus metas
en elementos que le sean manejables y accesibles. Por ejemplo,
si se ha propuesto manejarse mejor en su trabajo, puede empezar
por cosas pequeñas como pedir una vez por semana a algún
compañero que le ayude en una acción que le resulte muy
costosa.
Valore siempre lo que consigue y no se
desanime por lo que queda. Lo que vaya consiguiendo por
pequeño que sea, supone un verdadero avance, no lo compare con
lo que falta sino con lo que anteriormente no podía hacer. No
importa lo que tarde en conseguir la meta propuesta, lo
importante es que no se desanime, porque aunque sea difícil o
más lento de lo que desea, conseguirá los resultados con
práctica y tesón. Esto le ayudará a activar sus recursos y
ponerlos al servicio de un fin concreto y, al mismo tiempo,
podrá evaluar lo que va consiguiendo adquiriendo una sensación
de mayor control.
3. CONTROLE SU
TENSIÓN.
A lo largo del día son muchas las
actividades que pueden provocarle tensión, agravando el dolor.
Si realiza actividades para disminuir todo aquello que pueda
provocarle tensión o agravarle el dolor, conseguirá en podo
tiempo mejorar su estado general y afrontará mejor su
situación.
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Mantener el cuerpo a punto es la
mejor medicina. Hacer ejercicio físico es muy
beneficioso para las personas que padecen de
fibromialgia, ya que permite que el cuerpo responda
mejor a las exigencias del medio. Si una persona no hace
nada de ejercicio, como ocurre con una máquina se oxida
y funciona mal, es decir tiene más dolor. En cambio
mantener un ejercicio físico diario, para tener el tono
muscular y la fuerza adecuada, le permitirá encontrarse
mejor, no le costará tanto realizar esfuerzos y
probablemente disminuirá su dolor, ya que su cuerpo no
acumulará tensión y no tendrá que combatir el
“óxido”. Además la buena forma física puede
ayudarle a disminuir el cansancio. Lo mejor para
comenzar a realizar ejercicio es que consulte con su
medico de atención primaria qué actividad es más
conveniente en función de sus condiciones físicas
iniciales.
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| Figura 5 |
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Relaje su cuerpo. Recuerde que la
tensión y la ansiedad aumentan la sensación de dolor. Además
una mala respiración puede provocarle fatiga y ansiedad. Un
control adecuado de la respiración le servirá para aliviar la
sensación de cansancio y controlar emociones tales como
ansiedad, angustia, ira, etc. A continuación se proponen dos
ejercicios muy sencillos que podrá realizar en cualquier
momento y que le ayudarán a relajarse y distraerse de su dolor.
Lea los ejercicios atentamente para aprender lo que debe hacer y
después póngalos en práctica.
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EJERCICIO 1. Siéntese
cómodamente con las manos apoyadas en las piernas y con
los ojos abiertos. Tome aire lentamente por la nariz. A
medida que lo hace, golpee suavemente con la palma de la
mano el busto, toda la zona que va desde la parte baja
del cuello hasta el pecho (como se indica en la zona
sombreada de la (figura 6). Comience por ejemplo por la
zona del hombro derecho y vaya hacia la zona izquierda
pasando por todo el busto. Cuando haya cogido todo el
aire posible, deje de darse golpecitos, repose los
brazos sobre las piernas y comience a soltar el aire
lentamente por la boca (figura 7). A medida que suelta
el aire note como va relajándose, sintiéndose cada vez
más tranquilo y a gusto. Puede realizar cuatro o cinco
respiraciones de este tipo, y le ayudará a activar su
circulación, a respirar profundamente y a distraerse de
su dolor.
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Figura 6 |
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EJERCICIO 2. Siéntese en una
posición cómoda, con los ojos abiertos. Apoye los
dedos índice y corazón de la mano derecha sobre la
frente, para utilizarlos de apoyo en el movimiento que
se va a realizar con los otros dedos. Cierre su ventana
nasal derecha ayudándose con el dedo pulgar y tome aire
lentamente fosa nasal izquierda (la que queda abierta).
Mantenga unos instantes la respiración. A continuación
cierre su ventana nasal izquierda con el dedo anular y
abra a la vez la ventana derecha, quitando de ella el
dedo pulgar. Suelte el aire lentamente por su fosa nasal
derecha (la que ahora queda abierta). El dibujo le
indica la secuencia que debe realizar. Comience
realizando el ejercicio cinco veces y vaya aumentando
lentamente hasta alcanzar entre diez y veinticinco
ciclos. Este es un adecuado ejercicio de relajación
general que le puede resultar muy beneficioso.
Puede realizar estos ejercicios
siempre que quiera, y especialmente en aquellos momentos
en los que se sienta intranquilo.
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| Figura 7 |
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No haga su vida en torno al dolor.
Cuando se padece un dolor crónico, se tiende a sentirlo en todo
momento, aumentado y sin cambios a lo largo del tiempo, lo que
suele provocar una mayor atención hacia el dolor y un
sentimiento creciente de incapacidad. El dolor es una sensación
que puede invadir todas las parcelas de su vida si lo permite,
de forma que se levante y se acueste pensando en el dolor. Puede
evitar centrarse en el dolor distrayéndose, así conseguirá
poder realizar otras actividades, y reducirá la sensación de
dolor, ya que la atención funciona como un amplificador, cuanto
más se centra la atención en el dolor más se siente, es decir
duele más.
Relaje su mente. Cuando sienta que el
dolor le mantiene intranquilo, piense por ejemplo en un lugar
agradable e imagínese disfrutando de una situación relajante,
como por ejemplo estar tumbado en la playa, tomar un baño de
burbujas o recibir un masaje por todo el cuerpo. Recuerde que
las emociones, los pensamientos positivos y las sensaciones
también pueden evocarse con la imaginación.
En momentos concretos puede distraerse del
dolor centrando deliberadamente la atención en algo para evitar
estar pendiente del dolor, como por ejemplo fijarse en detalles
de su entorno, utilizando elementos de lo que le rodea para
generar actividades que mantengan su pensamiento ocupado. Puede
pensar cuál es el mecanismo de un ventilador, cómo surgió a
lo largo de la historia la idea de la cisterna del baño, o
cómo es el funcionamiento de cualquier otro objeto. También
puede centrar la atención en actividades que le supongan un
esfuerzo con el pensamiento o alguna actividad de memorización
por ejemplo distraerse recordando letras de canciones, de
cuentos o de historias, puede mentalmente resolver cuentas
numéricas, etc.).
4. CUIDE SUS
POSTURAS.
En la vida diaria se realizan una serie de
actividades que suponen adoptar ciertas posiciones de forma
automática; si estas posiciones son incorrectas pueden
ocasionar diferentes dolores. Son tareas que debe realizar a
pesar de su malestar, pero que pueden ser mucho peores si al
realizarlas adopta posturas poco adecuadas. La fibromialgia
provoca dolores en muchas partes del cuerpo, que se pueden
incrementar si se realiza una carga excesiva sobre los
músculos. Otras veces, un movimiento típico y cotidiano puede
suponer un gran problema ya que puede tener poca movilidad o le
puede suponer dolor en alguna zona del cuerpo. Los cambios
posturales que puede indicarle su médico de cabecera le
resultarán muy beneficiosos, ya que le permitirá reducir esa
tensión provocada por la mala posición. Son consejos
prácticos como planchar apoyando un pie en un taburete para
evitar la sobrecarga en la espalda, la forma correcta de
sentarse, de entrar y salir del coche, de transportar objetos o
mover objetos pesados, de agacharse, o de coger un objeto
situado en alto usando un taburete para evitar forzar los brazos
y la espalda.
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| Figura 8 |
5. PRESTE ATENCIÓN
A SUS PENSAMIENTOS.
Aprenda a generar pensamientos positivos y
a ser más tolerante consigo mismo. La mente tiene un poder
infinito que puede ayudarle o perjudicarle. Si presta atención
a su pensamiento interno, a la conversación que mantiene
consigo mismo, podrá evaluar si sus pensamientos son
básicamente positivos o negativos. Es muy frecuente encontrar
en las personas con fibromialgia un dialogo interior impregnado
de aspectos negativos. Este pensamiento negativo puede ir
afianzándose hasta minar su autoimagen. Es importante que todos
los días se levante pensando que todas las situaciones tienen
algún aspecto positivo que puede encontrar, de forma que vaya
aprendiendo a ver las cosas en su justa medida, sin pensamientos
catastrofistas.
Sea positivo con lo que le rodea.
Trabaje también los aspectos relacionados con lo que le rodea y
con los referentes al futuro. No sirve de nada pensar
negativamente sobre el futuro ya que aun no ha llegado y no
puede saber qué ocurrirá, pero cuanto más positivo sea mejor
afrontará lo que venga. Puede ayudarle intentar generar
pensamientos positivos a partir de su vida cotidiana como las
cosas con las que ha disfrutado, lo que ha ayudado a otras
personas, etc.
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Cuide su autoestima. Aprenda a
darse valor a sí mismo, de una forma sincera aunque
tenga mucho dolor, porque el hecho de tener dolor no
quiere decir que no sea una persona valiosa. Recuerde
que hay momentos malos, pero la intensidad del dolor no
se mantiene permanentemente y usted sabe que la máxima
intensidad pasa. Lo que importa es que no olvide que
sigue teniendo valor y que sigue siendo necesaria para
su familia, amigos, trabajo, etc.
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Figura 9 |
No olvide que a pesar de tener dolor, es una
persona útil, necesaria, con una vida propia, que tiene valor
por sí misma como persona, padre/madre, amigo/a, hijo/a,
trabajador/a, etc.
6. PRESTE ATENCIÓN
A SUS EMOCIONES.
Con respecto a las emociones que siente, como
amor, ira, rabia, odio o miedo, son los sentimientos básicos y
normales, y por el hecho de tener una enfermedad no quiere decir
que esté exento de ellos o que no pueda expresarlos como
cualquier otra persona. Recuerde que tener estos sentimientos es
propio del ser humano y no de la enfermedad. Aprenda a
reconocerlos adecuadamente, ya que si los reprime se
convertirán en angustia, y se convertirán en una agresión
hacia sí mismo. Si reconoce estos sentimientos sin dar
valoraciones morales, sin acusar ni culpabilizar a nadie, ni a
sí mismo, se transformarán solos y durarán menos tiempo.
El verdadero conocimiento de sí mismo
comienza por saber identificar todos y cada uno de sus
sentimientos. Algunas veces puede renegar de un sentimiento
porque lo considere impropio o doloroso , o porque tema no poder
controlarlo. Pero recuerde que mientras persista la postura de
no admitirlos seguirá sufriendo.
7. COMUNÍQUESE.
Aprenda a dar información. Comparta
con aquellos que le rodean lo que le ocurre dando información
clara. En muchas ocasiones lo que quiere, necesita o expresa no
es lo mismo que entienden las personas cercanas. Esto puede
provocarle un fuerte sentimiento de desesperanza. Si da
información de lo que le ocurre de forma clara, sin
interferencias, quejas, acusaciones o sentimientos negativos,
aquellas personas que le rodean podrán entender mejor lo que le
sucede. Recuerde que hay un momento para cada cosa y cada cosa
puede hacerse de forma apropiada.
Pida claramente lo que necesita. No
espere que los demás adivinen lo que necesita o quiere en cada
momento. Es importante que aprenda que solo tiene la capacidad
de cambiarse a sí mismo, e intentar que sea el otro el que
cambie es un motivo más de frustración. Ser capaz de manejarse
con su entorno de forma eficaz, pidiendo ayuda cuando la
requiera sin que ello suponga que no sirve para nada, es el
mejor camino para equilibrar sus fuerzas, conseguir sus metas y
evitar tensiones con sus seres queridos.
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| Figura 10 |
Recuerde que todos estos consejos puede
ponerlos en práctica en cualquier momento, y que usted es quien
mejor puede ayudarse, con esperanza, con tesón y con una
adecuada orientación. Su principal objetivo debe ser usted
mismo, su bienestar y su calidad de vida.
Si considera que los problemas que tiene
no puede abordarlos solo de una forma adecuada, puede acudir a
un especialista de la psicología, a su médico de atención
primaria, a su especialista en reumatología o una asociación
de ayuda mutua, y podrán orientarle y ayudarle en lo que
necesite.